22 junio, 2017

“Como no hay argumentos contra los transgénicos, se los tienen que inventar”

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Según cuenta en su nuevo libro, el rechazo hacia los transgénicos varía en función de la aplicación que tengan los organismos modificados genéticamente. “Han querido asociarlos con la agricultura y alimentación, pero la gente no sabe que hay transgénicos en otras áreas”, apunta. Hoy en día podemos encontrar múltiples organismos modificados genéticamente en el mercado; la ropa, los artículos de higiene íntima o los billetes de euros proceden de algodón transgénico, fármacos como la insulina, que utilizan las personas diabéticas, se producen mediante ingeniería genética, una técnica que también está presente en las enzimas que se usan en los detergentes, en los zumos para eliminar los grumos o en los vaqueros para darles el toque del conocido lavado a la piedra. “Yo le pregunto a los activistas antitransgénicos por qué no se movilizan contra una farmacia. No les interesa difundir ese mensaje porque parecería menos creíble”, opina Mulet al otro lado del teléfono.

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