CAMPO MÁS
PRODUCTIVO

Varios cultivos transgénicos a los que se han conferido características agronómicas relevantes se han sembrado y cosechado de manera exitosa alrededor del mundo de forma comercial desde hace 20 años, generando desde el inicio un incremento de beneficios sociales, económicos y ambientales tanto en países desarrollados como en países en desarrollo.   Considerando la realidad actual de la alimentación y el crecimiento demográfico esperado en las próximas décadas, será muy importante disponer de un suministro de productos agrícolas suficientes, nutritivos y accesibles para satisfacer la demanda alimentaria futura. Las tecnologías modernas que generan soluciones más eficientes para alimentar a la humanidad, atendiendo la preocupación de conservar la biodiversidad y el medio ambiente, son una opción viable para mantener e incrementar la oferta alimentaria de forma sustentable.

algodon

Se ha concluido en diferentes foros mundiales que la biotecnología agrícola es una de las soluciones complementarias que pueden incrementar el rendimiento productivo de los cultivos, buscando aprovechar mejor la superficie actual del campo; esto se logra a partir del mejoramiento genético de las plantas y de mejores prácticas agrícolas, y se puede manejar sustentablemente de acuerdo a las necesidades actuales y futuras (Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO) .   En 2014, como parte de esta tendencia, 18 millones de productores en 28 países sembraron 181.5 millones de hectáreas con cultivos genéticamente modificados o transgénicos, los cuales han sido autorizados y consumidos en 62 países. Durante el periodo de 1996 a 2014, los beneficios económicos acumulados de estas cosechas, han sido superiores en países en desarrollo en comparación de los países industrializados (76.2 mil millones vs. 74.1 mil millones de dólares, respectivamente). Esto demuestra la tendencia de que cada vez más agricultores están dispuestos a adoptar este tipo de tecnologías para mejorar la rentabilidad de sus cultivos. (Fuente: ISAAA, 2014).   La proporción de crecimiento en la adopción de cultivos transgénicos fue al menos 3 veces más rápido y 5 veces más extenso en los países en vías de desarrollo. Estos porcentajes modifican la tendencia que predecía que los cultivos GM serían adoptados principalmente en países industrializados.

¿Qué ha pasado con la innovación en el campo mexicano?

A parte de las mejoras en protección de cultivos como la mecanización y la labranza mínima, se estima que a lo largo de 20 años, nuestro país ha registrado ganancias por más de 180 millones de dólares, por la producción de algodón genéticamente modificado (GM) y soya GM cultivados en las zonas permitidas de acuerdo a la regulación aplicable. Esta producción contribuye a fortalecer nuestra economía, cubriendo cada vez más, las necesidades de la población y de diversas industrias (ISAAA, 2014). Otros resultados en el mundo obtenidos al sembrar cultivos transgénicos, han sido muy alentadores y cada vez más positivos:
  • De 1996 a 2014, los cultivos biotecnológicos han contribuido a la seguridad alimentaria y a contrarrestar el cambio climático; en términos económicos concretos, sólo el aumento de la producción de alrededor de 12 especies GM cultivadas ha representado un valor acumulado de $150.2 mil millones de dólares. (Brookes and Barfoot, 2014).
  • Entre 1996 y 2014, la aplicación de la biotecnología agrícola ha contribuido con la producción de 158 millones de toneladas de soya y 321 millones de toneladas de maíz adicionales. La tecnología también ha permitido un aporte extra de 24.7 millones de toneladas de fibra de algodón y de 9.2 millones de toneladas de canola (Brookes and Barfoot, 2014).
Para tener una perspectiva de la oportunidad que representaría la adopción de estas tecnologías en nuestro país, es preciso señalar que actualmente se invierten 2 mil 700 millones de dólares anuales en la importación de maíz (en su mayoría, granos genéticamente modificados). Este gasto podría invertirse en mejorar los sistemas de producción agrícola con los que contamos e impulsar los cultivos nacionales. Es decir, con la adopción de biotecnología agrícola estos recursos podrían quedarse en manos de productores mexicanos. Así, en caso de que México produjera los granos básicos que ahora importamos (como maíz transgénico, aparte de algodón y soya), podríamos lograr que la distribución del ingreso fuera mucho más ágil y que, tanto los rendimientos como la producción, se quedaran al interior del país, fomentando la autosuficiencia alimentaria.

Cuidemos nuestros cultivos…
Produzcamos lo que comemos