26 julio, 2017

Científicos analizan errores de los pocos estudios que reportan efectos adversos por consumo de transgénicos

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Los cultivos transgénicos son los cultivos más estudiados de la historia. Aproximadamente solo un 5% de los estudios de seguridad llevados a cabo con este tipo de cultivos muestran efectos adversos que presentarían algún motivo de preocupación y, a diferencia de los estudios que no muestran riesgos de seguridad, tienden a aparecer con mayor énfasis en los medios de comunicación. Además, algunos aspectos de la agricultura en general, como los herbicidas, los monocultivos y la propiedad intelectual, también contribuyen a las preocupaciones sobre los cultivos transgénicos, a pesar de que se aplican igualmente a la agricultura convencional.

En un estudio publicado en Plant Biotechnology Journal por el científico chileno Miguel Ángel Sánchez del gremio ChileBio, y el científico estadounidense Wayne Parrot de la Universidad de Georgia, se analizaron 35 estudios, los cuales fueron seleccionados desde 4 meta-análisis; los artículos no publicados en revistas científicas, y reportes que solo evalúan inmunogenicidad de proteínas en lugar alimentos o cultivos transgénicos, fueron descartados.

Aunque estos reportes se basan en sólo un pequeño puñado de eventos de transformación genética (de centenares comercializados a nivel global), se utilizan para poner en duda a todos los cultivos transgénicos. Además, suelen provenir de unos pocos laboratorios, los grupos de investigación que los publican suelen repetirse (algunos de los estudios de estos grupos han sido retractados), y se publican en revistas de poca importancia y bajo factor de impacto.

[Artículo recomendado: Análisis crítico de los estudios anti-transgénicos]

Es importante destacar que un examen detenido de estos informes, se observan invariablemente defectos metodológicos (diseño, ejecución y análisis) que invalidan cualquier conclusión de eventuales efectos adversos.

Por ejemplo, el grupo de la italiana Manuela Malatesta, que ha publicado 9 de los 35 estudios (26%), está llena de defectos metodológicos, pero tal vez el punto crítico es que el nivel de isoflavonas nunca se midió en las dietas de soja para los animales del estudio. Tales mediciones son esenciales porque estas moléculas pueden modular la fisiología de los mamíferos debido a la similitud que tienen con las hormonas sexuales femeninas y se sabe que son altamente variables entre las variedades de soja y las ubicaciones donde se cosecharon.

 

Ver nota completa en: https://goo.gl/qiMrhh

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