Cuidan el agro y la
naturaleza

Ahora se sabe bien que con el uso de semillas transgénicas o cultivos genéticamente modificados (GM), se han logrado cosechas más rentables y un aprovechamiento más sustentable de las tierras que hoy son utilizadas para la agricultura, reduciendo la llamada huella ecológica. Con modificaciones genéticas será posible hacer un uso más eficiente del suelo y sus nutrientes, del agua y otros insumos para producir más productos vegetales disminuyendo el impacto de la agricultura en zonas importantes por su vegetación y especies animales importantes. La utilización de innovaciones agrícolas como los cultivos GM actualmente protegen el rendimiento por hectárea y logran hacer más eficiente la utilización de los plaguicidas; ayudan a contrarrestar algunas causas del cambio climático y con ello ayudar a preservar 100 millones de hectáreas de selvas y bosques con una agricultura más eficiente (Brookes & Barfoot, 2013).

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Por las experiencias exitosas durante 20 años de siembras comerciales en más de 28 países, se puede afirmar que los cultivos transgénicos son la tecnología de más rápida difusión y adopción en la historia, además de que ha tenido un impacto positivo en la protección de algunos hábitats y comunidades biológicas.

Resumiendo: ¿qué hacen los cultivos GM por el medio ambiente?

Los atributos que hoy poseen los cultivos generados con biotecnología moderna permiten una mayor conservación del medio ambiente al mejorar su desempeño agrícola y ecológico.
  • Al cultivar semillas transgénicas, se protegen mejor las cosechas contra el daño ocasionado por insectos plagas y malezas, aprovechando de manera más sostenible las tierras que hoy son utilizadas para la agricultura; el incremento en productividad disminuye la presión por extender la frontera agrícola en busca de producir alimentos requeridos a costa de afectar selvas y bosques.
  • Con un mejor desempeño productivo, con los cultivos transgénicos se logró producir —desde 1996 a 2014— 515 millones de toneladas adicionales de alimentos, forraje y fibra, ayudando a proteger la biodiversidad gracias a la conservación de 152 millones de hectáreas de bosques y selvas para usos no-agrícolas que hubieran sido necesarias para lograr esta producción (ISAAA, 2015).
  • Además, con los eventos biotecnológicos disponibles en los cultivos GM de soya, maíz, algodón y canola, se logra focalizar el uso de plaguicidas, de maquinaria y se reduce la degradación del suelo. Por esto, y sólo en 2015, los cultivos transgénicos evitaron la emisión de más de 27 mil toneladas de CO2 (gas de 'efecto invernadero'), lo que equivale a retirar a 12 millones de autos de circulación (ISAAA, 2015).
Finalmente, el uso de la biotecnología moderna en el campo está contribuyendo también al Manejo Integrado de plagas, malezas y enfermedades, las que normalmente están presentes en los cultivos y que ocasionan pérdidas económicas considerables (de más de 40%) en la producción agrícola. Además, pronto habrá disponibles otras alternativas para mejorar la tolerancia de granos básicos (maíz, arroz, frijol), a algunas condiciones de estrés ambiental (sequía y heladas).

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