Mejor vida para el
productor y su familia

18 millones de agricultores a nivel mundial sembraron cultivos transgénicos en 2015. De este grupo, prácticamente 16 millones son pequeños agricultores de países en desarrollo, que cultivan soya, maíz, algodón, entre otros, en 97.1 millones de hectáreas (imagínate un terreno cuadrado de 940 Km de lado) en naciones de 4 continentes (ISAAA, 2015) . Muchos agricultores en la India, Brasil, China, Sudáfrica, entre otros países, lo han hecho por varios años porque tienen mayores ganancias, lo que se traduce en una mejor calidad de vida para ellos y sus familias. Debido al hecho de que varios cultivos transgénicos permiten un uso más eficiente de insecticidas, y/o disminuyen las labores y afectaciones por el combate de malezas o presentan cierta inmunidad contra infecciones virales, los productores reducen sus costos de producción en general; es decir, el dinero necesario para preparar, sembrar, cultivar y cosechar cada hectárea. Es cierto que acceder a esta innovación productiva representa un costo relativamente mayor, pero en el balance final, los agricultores obtienen un beneficio significativo que se va trasladando a la cadena productiva. La producción con semillas transgénicas contribuirá en parte al desarrollo sustentable de zonas rurales, al mejorar el nivel de los recursos económicos necesarios y los derivados de la producción eficiente de alimentos en el campo. Estos incrementos, además de atender la demanda interna, podrían ser exportados a otros países. De esta manera se mejoraría la autosuficiencia alimentaria de nuestro país, habría nuevas opciones productivas y en general, mejores niveles de vida.

¿Por qué generan mejor nivel de vida para los agricultores y sus familias?

La biotecnología agrícola ha contribuido a tener una agricultura más próspera en varios países y en regiones de México, como las zonas algodoneras de la Comarca lagunera y el Valle de Mexicali. Como esto ha rescatado el cultivo, incrementado el ingreso, elevando el bienestar de los productores y sus familias, probablemente se ha reducido la emigración y el abandono consecuente de las actividades agrícolas. Debido a la productividad mejorada de los cultivos transgénicos comparados con los convencionales, los agricultores han logrado:
  • Beneficios económicos: Tan sólo en 2014 los productores mexicanos que sembraron cultivos transgénicos tuvieron incrementos en los rendimientos de sus cultivos que fueron de 3% a 18% además de reducir costos en la producción (menor uso de plaguicidas).
  • Beneficios ambientales: Un ambiente agroecológico más saludable gracias a una disminución global de casi 7 mil toneladas de ingrediente activo de insecticidas en 2014 (más de 50 mil Ton/M desde 1996).
  • Beneficios sociales: Mejor calidad de vida ya que se invierte menos tiempo en el cuidado de cultivos, permitiendo otras actividades laborales y familiares, especialmente a las mujeres campesinas. (Datos de ISAAA 2015, Brookes & Barfoot, 2014).

Cuidemos el campo y a su gente