19 septiembre, 2017

Trigo genéticamente modificado sin gluten apto para pacientes celíacos

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Los cereales son la fuente alimentaria más consumida y extendida actualmente, con el trigo ocupando el segundo lugar después del maíz [1]. A pesar de ser una fuente importante de calorías y proteínas, aproximadamente 1 de cada 100 personas en promedio sufre de celiaquía, una enfermedad autoinmune causada por reacción a las gliadinas (conjunto de proteínas que conforman el gluten) en el trigo, centeno y cebada [2]. Además, 5 de cada 6 casos (83%) no ha sido diagnosticado, o fue mal diagnosticado bajo otra condición [3].

El consumo de gluten en pacientes celiacos produce daño en el epitelio intestinal, dolor abdominal, diarreas, desnutrición y anemia, y retraso del crecimiento en niños. No existe tratamiento médico para esta enfermedad y la única solución para los pacientes celiacos es seguir dietas estricta libre de cereales con gluten, debiendo reemplazarlo por productos derivados del maíz o arroz – elevando el costo de su dieta en general [4].

La enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmune genética grave que daña las vellosidades del intestino delgado e interfiere con la absorción de nutrientes de los alimentos.

Un enfoque para este problema es el desarrollo de una variedad de trigo sin gluten que permita a los celíacos comer pan, pasta y masas sin que afecte sus bolsillos ni el sabor del alimento. Para conseguirlo a través de mejoramiento tradicional, como el cruce, se enfrenta un obstáculo debido a que los genes que codifican las gliadinas son muchas, alrededor de 60, y se encuentran en 6 cromosomas distintos [5].

Sin embargo, un equipo de científicos españoles del, dirigidos por el Dr. Francisco Barro, del Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), eludieron este problema de complejidad al optar por una estrategia de modificación genética con ARN de interferencia, el cual permite silenciar (o apagar) los genes de las gliadinas independiente de su ubicación en el genoma. De esta forma se evita que las gliadinas se formen en el trigo.

El enfoque biotecnológico fue exitoso y en 2010 se logró producir líneas de trigo con muy bajos niveles de gliadinas que produjeron una reacción 95% menos tóxica que el trigo convencional en pruebas de laboratorio [6]. No solo se logró eliminar las gliadinas, sino que también aumentó el contenido de proteínas ricas en lisina y se mantuvieron las propiedades organolépticas de olor, sabor y textura comparables a la harina de trigo convencional.

 

Ver nita completa en: http://bit.ly/2xcCxSz

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